En la entrada "¿Por qué lo hice?" expliqué como fue el proceso de tomar la decisión de dejar el trabajo y el piso. Durante todo ese tiempo argumentaba a favor y en contra (sobre todo en contra) de hacer esa aparente locura.
Tenía varios problemas:
¿Realmente tenemos que dejarlo todo como lo hicieron los discípulos de Jesús?
Si es así, por qué casi nadie lo hace en las iglesias hoy?
Mi respuesta lógica era que NO es necesario por la simple razón que si todos los miembros de la iglesia lo dejaran todo, la iglesia no podría cumplir con una de sus funciones principales que es la responsabilidad social. ¿De donde sacaría la iglesia los medios si sus propios miembros son los más necesitados?
Otro problema era cómo entender la aparente contradicción entre Luc 5:28 y 1 Cor 7:20-24.
Mi respuesta lógica era que no se podía entender; que es una contradicción.
Pero la lógica humana no lo es todo.
Pero la lógica humana no lo es todo.
Dedicándole tiempo y con ayuda de Dietrich Bonhoeffer llegué a unas conclusiones.
En cuanto a la contradicción, sólo tiene sentido entendiendo que el único propósito de la reacción de los discípulos, y las exhortaciones de los apóstoles, era para acercar a los "llamados" a la comunidad del cuerpo de Cristo; literalmente para los discípulos, y simbólicamente para los creyentes post mortem y post resurrectionem de Jesus acércandose a esta comunidad a través de la Iglesia (Iglesia = cuerpo de Cristo (Rom 12:4-5)).
El llamado a Leví (Luc 5:27-28) y al resto de los discípulos no era "Déjalo todo y sígueme", sino simplemente "Sígueme", y el llamado es exactamente el mismo para nosotros hoy.
Los primeros discípulos vivían en la presencia corporal y en comunidad con Jesucristo, pero este "privilegio" que tenían ellos en realidad no es nada distinto a lo que nosotros podemos tener hoy. De hecho, la comunidad con Cristo para nosotros es aún más definida, más completa, más perfecta de lo que fue para ellos, ya que nosotros vivimos en plena comunidad con la presencia corporal del Señor glorificado.
El paso para poder estar en comunión con Cristo era claro y bien definido para los discípulos, pero ¿cómo funciona hoy en nosotros?
Obviamente tenemos primero que aceptar a Cristo como nuestro Salvador, pero Pablo dice además que a través del bautismo entramos a formar parte del Cuerpo de Cristo [la Iglesia] (1 Cor 12:13).
El bautismo es un acto de fe. De la misma manera que la fe es un requisito para el bautismo, así tambien el bautismo es un resultado/consecuencia de la fe.
Tal como explica Pablo a los romanos en Rom 6:3-6, en el bautismo morimos a nosotros mismos y el "yo" es enterrado en las aguas, al mismo tiempo que somos resucitados con Él.
Y es justamente en esta "muerte" donde nosotros simbolicamente lo "dejamos todo" como hicieron los discípulos de Cristo porque, como dice en Gal 2:20 "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mi".
Otra comparación que podemos hacer entre el llamado de los discípulos y el nuestro, es que Jesús en su llamado a los discípulos exigía un acto visible de obediencia. Seguir a Jesús era un acto público. De la misma manera el bautismo para nosotros es un acto público de obediencia.
Aunque "sólo" sea simbólicamente, no debemos olvidar que ya lo hemos dejado todo al aceptar a Cristo. Cierto que podemos seguir teniendo cosas materiales e inmateriales como trabajo, ocio, familia, tiempo, tiempo con la familia, dinero, etc., pero sin olvidar que todas estas cosas las tenemos por la gracia de Dios, ya nos consideremos cristianos, o no (Job 1:21). Si tenemos esto en mente será muchísimo más fácil obedecerle en todo momento, incluso hacer ciertos "sacrificios" que podrían parecer locuras a la gente de nuestro alrededor.
Alguien dijo que a veces Dios nos pide dejar lo que más queremos. Eso es una prueba. Si la superamos, en algún momento nos devolverá lo que tanto queriamos, o nos dará algo aun mejor para nuestras vidas.
Alguien dijo que a veces Dios nos pide dejar lo que más queremos. Eso es una prueba. Si la superamos, en algún momento nos devolverá lo que tanto queriamos, o nos dará algo aun mejor para nuestras vidas.
Y siempre tenemos la promesa en Mat 6:33:
"Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas."
"Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas."


