Me sorprendo al ver lo que estos tres últimos meses han hecho con mi carácter. Los cambios... a mejor.
Hoy he tenido un pinchazo, y al cabo de un rato descubro que no tenía rueda de repuesto. Los talleres mecánicos ya estaban cerrados, la empresa de leasing no contestaba el teléfono, y todavía no había llegado al alojamiento que tenía reservado.
Por suerte (provisión divina) me di cuenta del pinchazo en el aparcamiento de un centro comercial donde había parado para comprar algo de comida.
Pero en medio de esta situación desesperante, en ningún momento me he sentido preocupado, nervioso o desesperado. Algo impensable hace unos años. La calma con la que me he enfrentado a esta situación ha sido increíble. Todavía no lo entiendo.
Ahora estoy en el alojamiento; uno de los mejores de estos tres meses. Una cabaña de madera de unos 40 m2 del siglo XIX reformada, con cocina, baño, una tele de unas 40 pulgadas, e incluso wifi. Y todo para mí sólo!
Y a pesar del pinchazo, hoy ha sido uno de los mejores dias de estos tres meses. Como era día de lluvia, me quedé por Oslo durante la mañana para visitar el museo de los barcos vikingos. Luego paré en un centro comercial a ver un poco tiendas y comer, antes de empezar a conducir a la zona donde tengo las rutas, a unas 2h de Oslo. Por el camino pasé por una iglesia de madera de orígines vikingos, y tuve que parar. IM-PRE-SIO-NAN-TE!
Quizás ya va siendo hora que haga algunos ajustes en mi presentación que tengo en este blog. Quizás ya no puedo decir que no soy espontáneo.
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