Esta semana comencé de nuevo a trabajar en la empresa que dejé en otoño, y ya ha concluido la primera semana. Entonces, a finales de septiembre, realmente no creía que volvería, y uno podría pensar que sería raro estar de vuelta. Pero no lo ha sido; para nada. La verdad es que no me esperaba que fuera tan bien.
El lunes por la mañana en el tren de camino a Barcelona sí que estuve pensando mucho (probablemente demasiado) en como iba a ser volver al trabajo despues de estos tres meses.
Y cuando salía del ascensor, habiendo ya ascendido a la planta de la oficina, y sintiendo cierta tensión por lo que me esperaba al otro lado de la puerta, tuve que parar unos segundos y respirar hondo, antes de entrar. No me tendría que haber preocupado! Todos me recibieron super bien; como si me hubieran echado de menos.
Y era como si nada hubiese cambiado.
En cuanto al trabajo en concreto... Pues había olvidado casi todas mis contraseñas, e incluso el nombre de un programa muy fundamental. Avergonzado tuve que preguntarle a una compañera: "Como se llamaba el programa ese para hacer las búsquedas?"
Pero esto lo considero una buena señal; cumplí con uno de los propósitos de los 3 meses, desconectar de todo.
Estaré trabajando hasta el 13 de marzo y despues... despues me espera el verdadero cambio.
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