lunes, 19 de diciembre de 2016

Actualización de estado

Hace mas de 3 meses que no publico nada aqui, y la razón es que no ha habido mucho que decir.

Desde que tomé la decisión a principios del otoño de dejar el trabajo aqui en Falun, sin realmente saber que hacer despues, estos últimos meses han sido un tiempo de espera. Esperaba que se abriera alguna puerta, que se me ofreciera algun otro trabajo, que tuviera una espectacular iluminación sobre que hacer y adonde ir... Pero no ha ocurrido nada de eso.

Al principio de esta etapa estuve pensando que me gustaría aprender bien hebreo, y que por esa razón podría irme a Israel un tiempo. Estuve mirando ofertas de trabajo en el país y encontré una que parecia interesante, y que por mi experiencia previa podría tener alguna posibilidad. Era un puesto de coordinador de traducciones en una empresa internacional a las afueras de Tel Aviv. Envié mi CV y estuve en contacto con el departamento de RRHH por email, pero al final me descartaron porque no estaba viviendo ya en el país, y porque tramitar el permiso laboral es un proceso bastante complicado.

Al principio tambien estuve considerando quedarme en Suecia, en alguna otra ciudad, pero al final noté que el sol, la playa y el Mediterráneo tiraban demasiado (las amistades tambien ;)), y finalmente descarté tambien la opción de quedarme.

Entonces ahora qué? Mi contrato termina en 12 dias, y tengo el piso hasta finales de enero.
Bueno, primero vienen las fiestas y pienso celebrarlo con familia y tomármelo con calma. A principios de enero comenzaré con el tema de mudanza; deshacerme de todos los muebles y empaquetar lo absolutamente necesario (básicamente libros) en cajas que quepan en mi coche.

Y el 12 de enero... vuelvo a España.
El plan es vivir en casa de mis padres hasta que consiga un trabajo o se abra alguna otra puerta (asi a lo guay como me pasa a mi a veces).
Personalmente me gustaría volver al trabajo que tenía o algo similar. Y luego conseguir un piso cerca de la playa con un gran balcón y con vistas, y piscina tampoco estaría mal.
Pero quien sabe, quizas me espera algo aún mejor que eso.

PS. Por temas prácticos el coche se queda en Suecia, pero volveré en abril para traerlo a España.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Sacrificando a Isaac

Ya es oficial. El domingo por la mañana se informó a la iglesia y se hizo público.
El 31 de diciembre será mi último día como "pastor de jóvenes" en Centrumkyrkan Falun.

[dejo unos espacios para que el lector pueda recuperar el aliento]

Y eso? Por qué? Como has llegado a esta decisión? Estás seguro? Y eso que escribiste sobre la obediencia? Simplemente lo dejas y ya está? Y despues qué?

Estas son quizas algunas de las preguntas que han rozado tu mente al leer las primeras líneas. Ciertamente son cuestiones que a mí me han bombardeado durante bastante tiempo.

Quizas se pudo percibir cierta "melancolía" en mi entrada anterior (Cuando el llamado no coincide con tus sueños), y reconozco (aunque creo que todos ya lo sabemos) que la obediencia no siempre es divertida.

Ya mencioné que esto nunca fue algo que yo deseaba, pero por obediencia dije el "sí" a venir ya que había visto tan claro que era, podriamos llamarle, mi "destino" (y lo sigo creyendo).
De alguna manera esperaba que Dios pusiera una pasión en mi hacia este trabajo, y cuando había pasado un año sin que nada cambiase empecé a cuestionarme cosas. 
Y pensé: "esto es normal?". Otras preguntas se añadían y se iban acumulando sin que encontrara las respuestas.

A principios del verano hablé con el pastor y le comenté lo que sentía. Ya lo había señalado un par de veces anteriormente, pero esta vez le expliqué que ya no podía seguir así y que le había puesto un últimatum a Dios; que si todo seguía igual el verano siguiente, entonces dejaría este trabajo.

A finales de julio fui a Tarragona de vacaciones y fue un tiempo genial. Lo curioso es que pude desconectar de este tema y simplemente disfrutar de estar alli; lo normal habría sido que hubiese desperdiciado las vacaciones preocupándome. Hablé con otro pastor sobre esto mientras estaba alli. Sobre todas mis cuestiones, luchas y todo. Él me sorprendió al hacer una comparación con la historia de Abraham e Isaac (Gen 22). Decía que la prueba definitiva de Abraham no era para que Dios supiese (ya que Dios es omnisciente), sino para Abraham mismo. De esta manera Abraham llegaría a entender que realmente confiaba en Dios sobre todo.
Y dijo que pensaba que yo estaba pasando por algo similar, y que pronto vería mi carnero, mi recompensa. Nunca lo había visto de esa manera, pero me parecía tener sentido. 

Llegó el dia para volver a Falun, y realmente no quería. Esperaba que uno de los magníficos volcanes islandeses tuviera una gran erupción e impidiera el tráfico aéreo sobre Europa. Pero los volcanes me decepcionaron. Y claro, teniendo todo por delante empecé a pensar en ello, y entendía que no aguantaría hasta el verano. Como mucho hasta navidad. Pero podría hacerlo? Podría dejarlo? O sería desobediencia ante Dios? Y que haría despues?

Al dia siguiente tocaba volver a la oficina de la iglesia, y volví a hablar con el pastor. El me preguntó como iba con este tema y le expliqué que no creía que iba a aguantar mas tiempo que hasta navidad. Que todavia no habia tomado ninguna decisión pero así estaba la situación. Me dijo que si realmente era lo que sentía, que debería mencionarlo al consejo de la iglesia, y lo hice la semana siguiente. Les conté todo. Y me sorprendió su reacción. Que no les sorprendía. Que habían notado la lucha que estaba teniendo, y que de cierta manera me admiraban. Uno dijo que pensaba que quizas había aguantado demasiado tiempo, que cualquier otra persona se habría rendido antes. Otro mencionó otra vez lo de Abraham e Isaac (completamente independientemente de mi conversación con el otro pastor en España). El hecho de contarlo al consejo, y que lo entendieran y aceptaran fue realmente como quitarme un peso de encima. 

Seguí pensando en esto, e intentando pensar en lo que tendría que cambiar para seguir aqui. No se me ocurría nada, y cada vez sentía más paz en la decisión que aun no había tomado. Volví a hablar con el pastor y al final le dije que ya estaba decidido, que me quedaría hasta finales de este año.

Así que asi estoy ahora. No se que haré despues, ni a donde iré; si me quedaré en Falun, algun otro lugar en Suecia, o si volveré a España, o quizás a alguna otra parte del mundo? 
Personalmente me gustaria volver al Mediterráneo; teniendo cerca la playa, el sol y el calor. Pero estoy abierto a otras opciones.
Y la verdad es que estoy bastante tranquilo.

martes, 31 de mayo de 2016

Demasiado espontáneo

"...No soy espontáneo, pero me gustaria serlo, y estoy trabajando en ello."
Estas palabras las escribí en mi presentación de este blog hace casi dos años y puedo decir sinceramente que he mejorado en este sentido.

Hace dos años veia la espontaneidad como algo positivo y que la medida "demasiado" era imposible; que siempre se podía tener un poquito mas. Pero la semana pasada pasó algo que me ha hecho cambiar de opinión. Hay un límite en el cuando te lo pasas, la espontaneidad puede llegar a ser un problema.

La semana pasade estuve de vacaciones en Tarragona. Despues de unos dias, una mañana en el coche de camino a la playa, escuché en la radio que Coldplay hacia dos conciertos en el Estadi Olímpic de Barcelona, esa misma noche y la noche siguiente. Y pensé: "Estaría guay ir a uno de los conciertos". Miré si quedaban entradas y sí, todavía quedaban algunas por menos de 100 eur (no me podía permitir pagar mas que eso). Se lo comenté a algunos amigos y al final, el jueves por la noche quedamos en que lo haríamos, que iriamos al concierto de Coldplay así espontáneamente el dia siguiente. Miré otra vez el tema de las entradas, y seguían alli, así que pensé "bueno, ya es tarde, asi que las compro mañana por la mañana".
Pero por la mañana pasó lo que no podía pasar. Ya no quedaba ninguna entrada por menos de 100 eur (como detalle curioso, vi que las mas caras costaban 1000 eur! Quien paga 1000 eur para un concierto!!??).

Esto me llevó a entender que hay un límite de espontaneidad y que existe un demasiado. Porque si lo hubiese planeado mejor, habría conseguido las entradas, y habría podido ir al concierto.

Cuando conté esto a una amiga le dije que la próxima vez procuraría ser menos espontaneo. Ella respondió que mejor que no. Que en el "modo espontáneo" es cuando mejor se vive.
Y creo que, a pesar de todo, tiene razón.

viernes, 20 de mayo de 2016

Cuando el llamado no coincide con tus sueños


Recuerdo cuando era pequeño y soñaba sobre el futuro. Crecí en un hogar donde mis padres estuvieron muy involucrados en la iglesia. De ninguna manera fue algo que dañó mi niñez; todo lo contrario. Creo que allí se fundó una base de la fe en la que me he podido apoyar hasta ahora.

Pero cuando pensaba sobre el futuro, sobre mí futuro, me decidí bastante temprano que yo no iba a trabajar en la iglesia; yo quería un trabajo normal. De nuevo quiero subrayar que no tomé esta decisión porque lo pasé mal, sino era más bien una decisión basada en el deseo de una vida cómoda. Había visto de cerca lo que significaba trabajar en la iglesia, todos sus altos, pero tambien los bajos, y yo prefería la comodidad de un trabajo secular.

Me hice algo mayor y proseguí mis sueños en cuanto a la elección de carrera académica (arqueología clásica) sabiendo que probablemente nunca me ganaría la vida dedicándome a eso.
Al acabar los estudios, en plena crisis económica mundial que afectó de gran manera a España conseguí un buen trabajo en una empresa en Barcelona. Me fue muy bien alli; ascendí rápidamente, y me gustaba lo que hacía; me mudé a un piso cerca de la playa; men compré el coche de mis sueños (en esto nunca he tenido grandes ambiciones, era un Volvo C30), y estaba perfectamente agusto con mi vida.

Pero entonces ocurrió lo que ya he contado en ¿Por qué lo hice? y la serie de Apoteosis.
Aparentemente Dios me estaba llamando a algo y al final acepté a pesar de mis propios deseos y los sueños de mis niñez (que seguían igual de vivos). Con otras palabras, el llamado de Dios no coincidía con mis deseos.
De alguna manera me consolaba con la idea de que si Dios me llamó de esa manera tan espectacular, también podría cambiar mis deseos; quizás no repentinamente, pero con el tiempo (de momento no lo ha hecho).

Cuando tu llamado y tus deseos coinciden, entonces no es ningún problema decir "heme aquí, enviame a mi"; es fácil expresar "aquí estoy, úsame a mi".
Es como si me pidieras leer un libro de C.S. Lewis, Bonhoeffer, Kierkegaard, A.W. Tozer, algun otro de los clásicos modernos, o alguna buena historia de ciencia ficción como Hyperión o Fundación; es algo que ya me gusta y lo haría aunque no me lo  pidieras.
Pero que ocurre cuando tu llamado y tus deseos son completamente diferentes?
Pídeme ver un partido de fútbol en la tele y verás como disfruto... [ironía, ya que no me gusta el fútbol]

Podemos destacar por lo menos tres resultados o consecuencias de un llamado que es distinto a nuestros deseos:
1. Aceptar el llamado se convierte en un gran sacrificio.
2. Evitas el riesgo de convertir tus deseos en el llamado de Dios.
3. Por otro lado, si aceptas, puedes estar completamente seguro  de que estas en el mejor lugar posible para tí, aunque no te guste.

En cuanto al sacrificio hay algo que quizas muchos no han entendido muy bien sobre la salvación. Esta confusión se debe probablemente al inquebrantable enlace en el individuo hacia el "yo", pero también porque en ocasiones se ha predicado un falso mensaje, o simplemente se ha malinterpretado.
Tomar el paso de salvación conlleva un cambio revolucionario en el individuo. El pecado de Adán y Eva, el que está presente en todos nosotros, fue redirigir la mirada interior que en un principio estaba enfocada al Dios Creador, y girarla hacia uno mismo, al "yo", lo creado. Esto tuvo consecuencias irreversibles, no sólo para el ser humano, sino para toda la creación, como podemos leer en Génesis 3, quebrantando la relación que había entre Dios - Hombre.
Tambien podemos entender la gravedad de este acto al leer en Isaías 14:12-14 como Lúcifer, el ángel superior y más hermoso, intentó alzarse por encima de Dios exclamando "y [yo] seré como el Altísimo". Sin embargo, este intento le llevó a las profundidades del Infierno.

Entonces bien, si la salvación significa un cambio de enfoque desde el "yo" hacia Dios a través de Cristo, esto implica que el individuo rinde su "yo" y se lo entrega a Dios ("Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor..."). Las consecuencias de este acto las expresa Pablo claramente en Gal 2:19-20"Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí"
Y esto no es ningún secreto; lo expresamos en muchísimas de las canciones que cantamos en la iglesia.
Que quiero decir con todo esto? Que el cristiano ya hizo el sacrificio cuando decidió tomar el paso de salvación. Y aunque pueda sonar como una gran pérdida, el cristiano sale ganando. Iba hacia una muerte segura, pero ahora tiene vida eterna; y no sólo eso, sino que tambien puede volver a reunirse, a tener una relación personal y activa con Dios el Creador; el único que puede satisfacer ese deseo insaciable que todos llevamos dentro, lo que yo suelo llamar el "deseo de eternidad" (Ecl 3:11).
Con la salvación la vida vuelve a tener sentido.

Al aceptar un llamado que es algo distinto a nuestros deseos se evita confundir ambiciones o sueños personales, con la voluntad de Dios. Esta confusión es desgraciadamente bastante habitual y no sólo daña al individuo, pero tambien a la iglesia ya que se le impide a Dios hacer su obra cuando uno se planta en el camino según su propia voluntad y sin la dirección de Dios.

Finalmente, al negar tus propios sueños en obediencia a la voluntad divina uno puede estar seguro de que está en el lugar correcto, aunque no le guste, porque es en el sacrificio personal donde mejor se ve la obediencia; y el ser obediente a Dios significa estar en el lugar, situación o circunstancia idónea en ese momento para tí. Por qué? Isaías 55:8-9

Pero entonces que pasa con mis deseos? No se suele predicar que Dios ha sembrado sueños y deseos en nosotros y que Él quiere usarlos para el bien de Su Reino? Entonces por qué me pide abandonar los míos?
Cada uno de nosotros somos una creación única con cualidades, ambiciones y deseos que nos hacen excepcionales. Todas estas características pueden originarse directamente en el Creador o son consecuencia de nuestro entorno.
El individuo se conoce a sí mismo y sabe cuáles son sus cualidades positivas, y las negativas. En base a esto el individuo puede hacerse una idea sobre en qué área podría ser útil y eficiente.
Pero tenemos varios ejemplos que nos hacen entender que Dios no funciona así. Parece que Dios tiene una preferencia de usar lo aparentemente inútil, para demostrar su poder, algo que Pablo explica bien en 2 Cor 12:9-10.
Jacob era mentiroso
David era un mero adolescente cuando venció a Goliat
Elías sufría de depresiones
Abraham era viejo...
Es por lo tanto posible que Dios ignore lo que tú piensas que son tus mejores cualidades, justamente para demostrar Su poder y grandeza.

Si miramos el ejemplo de Jeremías vemos cómo Dios tenía un propósito para su vida, ya antes de que naciera (Jer 1:5), y así es tambien con nosotros.
Esto no significa que Jeremías conocía su propósito, y de hecho intentó convencer a Dios de que este se había equivocado llamándole a él (Jer 1:6).
La respuesta de Dios es confortante e invita a confiar en Dios, a poner toda nuestra esperanza en Él (Jer 1:7-8).
Pero no se queda allí! Dios además capacita a Jeremías para que pudiese cumplir con su propósito, quitando toda duda de que fuera de alguna otra manera que por la gracia de Dios (Jer 1:9).

Volviendo a la gran cuestión, por qué me pide Dios abandonar mis sueños y mis deseos? Y por qué tengo yo que obedecerle?

Si uno se hace estas preguntas es muy probable que no haya entendido bien la Salvación, y desgraciadamente creo que hay muchos en esta situación. Dije antes que la Salvación consiste en un cambio de enfoque desde el "yo" hacia Dios, lo que conlleva a un cambio de prioridades - el "yo" ya no es nr 1. Si es así, entonces las preguntas arriba son irrelevantes ya que "mis sueños" y "mis deseos" ya no estan bajo mi propiedad. Todo el "yo" se lo he entregado a Él.
Esto a cambio de una relación personal con lo divino, con Dios. Y es aquí donde esta el secreto (y la solución) de toda esta cuestión.
La unión con lo divino implica que lo ganas todo. De cierta manera pierdes tu "yo", pero lo ganas todo en Él. A.W. Tozer expresa esto super bien:

"The man who has God for his treasure has all things in One. Many ordinary treasures may be denied him, or if he is allowed to have them, the enjoyment of them will be so tempered that they will never be necessary to his happiness. Or if he must see them go, one after one, he will scarcely feel a sense of loss, for having the Source of all things he has in One all satisfaction, all pleasure, all delight. Whatever he may lose he has actually lost nothing, for he now has it all in One, and he has it purely, legitimately and forever."

Esa relación con lo divino es, o debería ser, nuestro mayor deseo, sueño y ambición. Todo lo demás es secundario.
Es como en la analogía que utilicé al principio. No me gusta el fútbol y ver un partido en la tele sería para mi como una tortura. Pero si una persona me pregunta si quiero ver un partido con ella, y esa persona no sólo me cae bien, sino que es alguien que me parece agradable, alguien con quien estoy agusto, y me gusta simplemente sólo estar con ella, entonces no me importaría ver un odioso partido de fútbol, y estaría pasando un buen rato, no por el fútbol en sí, sino por la compañía.